Oscar Niemeyer se despide de su curva

Hay veces que es necesario vencer a la pereza y desenfundar nuestras armas para rendir homenaje a aquellas personas que se lo merecen. Ayer, nos dejó uno de los mayores genios de la arquitectura del siglo XX, Oscar Niemeyer (Río de Janeiro, 1907-2012). El audaz brasileño, amo y señor de la curva, no se decidió por la arquitectura hasta que contrajo matrimonio y alcanzó la madurez. Hasta ese momento vagaba cual adolescente brasileño y desconocía el significado de la responsabilidad. Tras graduarse en 1934, un hecho clave en su vida fue conocer a uno de los pioneros de la arquitectura y urbanismo brasileño, Lúcio Costa, accediendo a trabajar para él gratuitamente. Veinte años más tarde recogería sus frutos, ya que en 1956, un proyecto de Costa resultó ganador para dotar a Brasilia, la nueva capital, de una flamante imagen. El urbanista no dudó en brindar tan magno encargo a Oscar Niemeyer, el cual diseñó todo tipo de edificios y transformó la ciudad en tiempo récord. Lamentablemente, tuvo que emigrar al poco tiempo tras un golpe militar, debido a su ferviente y proclamado comunismo (era íntimo amigo de Fidel Castro), trasladando su sede a París, lugar donde continuaría su carrera, realizando obras como la sede del Partido Comunista Francés. Con el fin de la dictadura en los años 80, Niemeyer vuelve a Brasil, diseñando obras tan espectaculares como el Memorial JK, el Panteón de la Patria o el magnífico Museo de Arte Contemporáneo de Niterói.Oscar-Niemeyer-Museo-Arte-Contemporaneo-Niteroi

Niemeyer moduló su estilo al conocer a Le Corbusier (proyectó junto a él la sede de la ONU en New York) y las directrices impulsadas por la Bauhaus. Se nutre de estos principios del racionalismo, pero se aleja poco a poco para adentrarse en un lenguaje propio con el que plasmar en sus obras el significado de la cultura iberoamericana. El arquitecto declara el rechazo hacia el ángulo recto y la sobriedad y hermetismo de la primera generación de arquitectos modernos. Creó una nueva forma de edificar tomando el hormigón armado como fuente de inspiración (demostró que no era un material que servía únicamente como apoyo y sustento)  y moldeándolo hasta conseguir fantasiosas estructuras que evocan al mundo onírico. Él mismo decía: “No es la línea recta la que me atrae, dura, inflexible, creada por el hombre. La que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en la sinuosidad de sus ríos, en las nubes del cielo y en las olas del mar. De curvas está hecho el universo, el universo curvo de Einstein”. Con esta declaración demuestra que la comba es la base en la que él crece y se asiente. Gracias a la curva alcanza la libertad y dota de realismo y vida a las construcciones que con tanta maestría realiza. Un estilo muy particular que le ha convertido en el arquitecto brasileño más laureado de todos los tiempos, obteniendo premios tan aclamados como el Pritzker en 1988, el Príncipe de Asturias de las Artes en 1989 o el Praemium Imperiale en 2004.

Oscar-Niemeyer-Catedral-BrasiliaLa arquitectura para Niemeyer era “conmoción, emoción, sorpresa, diferencia y poesía, cosas que no están sujetas a la escuadra y el cartabón”. También mostró un profundo interés por una de las premisas del Organicismo: la integración de las construcciones en la naturaleza, logrando la armonía mediante la liberación de espacios y el uso de nuevas tecnologías, siendo la Sede de la Bienal de São Paulo o el ya mencionado Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, un perfecto ejemplo de esto. Su virtuosismo le permite crear obras que se asemejan a esculturas por su delicadeza, recordando a artistas como Jean Arp. Unas construcciones donde la funcionalidad, la originalidad, la sensualidad y el entorno se combinan para deleitarnos.

Oscar-Niemeyer-Centro-NiemeyerFruto de su carácter universal, nos dejó en nuestro país un ejemplo de su maestría. En Asturias, concretamente en Avilés, se inauguró en 2011 el Centro Cultural Oscar Niemeyer, proyectado por él mismo. Un complejo cultural que denota el enorme talento que destilaba el artista, uno de los hijos predilectos de la arquitectura moderna.

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2 pensamientos en “Oscar Niemeyer se despide de su curva

    • pues si, es una suerte que vivas cerca, es una obra preciosa.
      Me ha encantado el artículo, resume muy bien la vida del artista, he aprendido, como siempre 🙂

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