Alemania rinde homenaje a Eduardo Chillida

El 19 de agosto de 2002 murió Eduardo Chillida, escultor guipuzcoano que estuvo íntimamente ligado con Alemania durante gran parte de su vida. Con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento, el país germánico organiza en estas fechas diversos actos para homenajear al magnífico artista vasco.

Diferentes exposiciones y conferencias organizadas por todo el territorio del país teutón, pondrán en relevancia la profunda relación que ha existido durante mucho tiempo entre Alemania y el escultor. Entre otras cosas, se mostrará el estrecho vínculo entre el artista y el filósofo Martin Heidegger, así como se hará referencia a las 10 esculturas públicas que residen en varias ciudades del país. Además, el Instituto Cervantes de Múnich expondrá una selección de la obra gráfica del donostiarra (un total de 20 grabados), evidenciando la gran importancia que tuvo la misma en su trayectoria y sus inquietudes por experimentar otros campos artísticos.
La capital alemana quiere así mostrar la unión entre pueblos que fomentó el escultor y promulga la importancia de la cultura como medio de enriquecimiento social y educativo. El romance entre el artista y Alemania se atestigua en las más de 80 exposiciones individuales que se han organizado en este país desde 1960, denotando la gran admiración que ha mostrado el pueblo germánico por el autor. Especial mención requiere la escultura Berlín, la cual representa la reunificación del país y que descansa en la sede del gobierno alemán.

La atracción era recíproca y es algo plausible en su obra. En alguna ocasión, el artista mencionó que aunque él no hablase el idioma, sentía que sus esculturas si lo hacían. Esta idea ha sido plasmada en un reciente comunicado del museo Chillida-Leku, indicando que “la austeridad, el estilo grave y la expresión densa” son particularidades que ligan al artista y sus obras con el país germánico. Quizás su intangible entusiasmo por el límite y todo lo concerniente al mismo, tenga mucha parte de culpa en esta complicidad.

Su escultura siempre rivalizó con Jorge Oteiza, el cual le acusó incluso de plagiarle sus ideas. Es curioso y digno de mención que Chillida llegó a ser futbolista profesional (defendió la portería de la Real Sociedad), siendo obligado a dejar la profesión debido a una lesión de rodilla, hecho que le empuja a retomar su admiración por el dibujo y a ir formando poco a poco las increíbles obras que hoy día podemos admirar.

Fuente: EL PAÍS

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