Camille Claudel, una artista a la sombra de Rodin

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En esta nueva parada de nuestro singular viaje artístico quiero referirme a una mujer que vio como su enorme talento era eclipsado por la grandeza de su amante, perdiéndose por el camino sus enormes dotes y quedando relegada a un despreciable segundo plano. Una artista que absorbió toda la crudeza de la tormentosa relación que mantuvo con el maestro Auguste Rodin y que apenas fue valorada como se merecían sus excepcionales creaciones.

Camille-Claudel-1884

Camille Claudel (Villeneuve-sur-Fère, 1864 – Montdevergues,1943) mostró su enorme destreza para esculpir desde muy temprana edad. En un principio su familia era reacia a que dedicase su vida a tales labores, siendo su hermano -el poeta Paul Claudel- su principal apoyo. Su padre, tras percatarse de que tal capacidad no podía ser desaprovechada, acudió a dos grandes escultores como Boucher y Dubois para que viesen a su hija en acción. Ambos notaron en Camille una potencial artista, siendo Dubois el que permitiría que pasase a formar parte del elenco de escultores que trabajaban en su taller. Ella contaba con únicamente 18 años, pero se desenvolvía con los materiales como si llevase trabajando con ellos varias décadas. Al año siguiente, Boucher aconsejó a su familia el traslado a París para poder formar a la joven en la Academia Colarossi que él mismo dirigía. En este lugar aprendería Camille diversas técnicas de tendencia clásica para perfeccionar sus obras y así madurar el estilo tan característico que poseía.

En este escenario es cuando aparece el reputado escultor Auguste Rodin. Acude al taller en el que produce Camille Claudel, quedando impresionado por la forma en que trabaja la escultora, por lo que rápidamente le comunica que va a formar parte del grupo de artistas que se dedican a confeccionar la gran cantidad de encargos que recibe el maestro. Rodin advierte que la joven tiene características muy afines a él, llevando a cabo un estilo ajeno al clasicismo, huyendo así de las pautas marcadas por las Academias. Por este motivo, Camille pasa a ser una de sus principales colaboradoras, participando en obras como La Porte de l´Enfer (Las puertas del infierno) o Les Bourgeois de Calais (Los burgueses de Calais). Pero no sólo eso. Rodin se sintió profundamente atraído por Camille desde la primera vez que observó su delicada y sensual figura. Se convertiría en su musa, siendo visible el rostro de la joven en diversas figuras talladas por el escultor. El hecho de ser su modelo conllevaba que pasasen largas horas en el taller y que el vínculo fuese cada vez más estrecho.

A pesar de la evidente diferencia de edad (más de 20 años), nacería una apasionada relación de la que se aprovecharon ambos escultores, ya que la maestría que poseían les ayudó a mejorarse mutuamente. Camille aprendió mucho de Rodin, pero él mejoró enormemente su técnica con la llegada de la joven y es algo que no terminaba de reconocer. Se produjo de esta forma una colaboración que no ha tenido parangón en la Historia del Arte. Lamentablemente esta simbiosis se vería contaminada por los sentimientos que florecieron. Todo comenzó a complicarse a raíz de los celos despertados en Camille Claudel. Y es que Rodin es un hombre bastante promiscuo y, además, le pertenece públicamente a otra mujer, Rose Beuret. Camille no soporta tal situación, haciendo palpable su debilidad interior. Por si fuera poco, es paulatinamente alejada de las creaciones del maestro, ante el temor de que pudiera robarle protagonismo.

âge-mûr-1902

Las mentiras y disputas se suceden día tras día y la extraña relación va adquiriendo tintes muy oscuros con el paso de los años, existiendo un acontecimiento que aceleraría la ruptura: el aborto que sufrió Camille Claudel. Rodin obligó a su amante a ello, haciéndole ver que en ningún caso abandonaría a Rose Beuret. Finalmente, la pareja terminaría su relación en 1898, siendo tal ruptura representada en la obra L´âge mûr (La edad madura)un conjunto de gran calidad en la que se observan tres personajes: Camille, arrodillada, implora la atención de Rodin, el cual es llevado por otra figura representada de forma dantesca y que hace referencia a Rose Beuret.

La escultora estaba apresada por la desesperación y humillación. Además de sufrir la tormentosa relación, vio como Rodin se atribuyó ciertas obras que originariamente habían sido creadas por ella, situación que hundió a Camille en lo más profundo de su ser y que relató en diversas cartas enviadas a su hermano Paul. Veía como su talento era menospreciado y ocultado ante la notoriedad de su maestro. Lamentablemente, la joven siempre tuvo que soportar continuas suspicacias. No le llegaban encargos porque la gente no creía que las obras que firmaba eran verdaderamente realizadas por ella misma, sino que el creador era Rodin.

Tras la ruptura, la artista se refugia en sí misma y trabaja sola en su propio taller. Realiza obras de gran calidad y dos importantes exposiciones por las que recibe grandes críticas. Sin embargo, lo que ha sufrido con Rodin la conduce hasta la locura. Entrará en un estado sin retorno en el que las cabezas de niños copan su colección, consecuencia visible del aborto que sufrió. Obras que al poco tiempo de esculpirlas serían destruidas fruto de un estado de paranoia cada vez más acentuado. Tal situación provoca que en 1913 su madre la interne en un manicomio. Aquí se agudiza su demencia y nadie la reclama. En este cruel lugar fallecería en 1943 esta brillante escultora que vio como su arte era menospreciado y ocultado bajo la eterna y gigantesca sombra de Auguste Rodin.

En el año 2008 tuve la suerte de visitar la ciudad de París. Entre sus innumerables encantos se encuentra el Museo Rodin, alzado en memoria del magno escultor. En este edificio se pueden contemplar obras de ambos artistas, poniendo en relieve las características tan comunes que sus esculturas emanaban. Si bien se nota en las tempranas obras de Camille la influencia de Rodin, se observa que el escultor adquiere un estilo que parece extraer de ella, reflejando en sus esculturas la forma conmovedora con la que Camille Claude moldeaba sus figuras. Una forma de tallar enormemente expresionista que no fue visible en Rodin hasta que contactó con la talentosa artista. Sin duda, el Museo Rodin es un lugar de obligada visita para poder entender el significado de todo este relato y del rol adquirido por la mujer en la Historia del Arte.

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8 pensamientos en “Camille Claudel, una artista a la sombra de Rodin

  1. Yo también vengo por Bea de Coleccionando cosas bonitas y si tienes un hueco por aquí me quedo porque creo que voy a aprender muy mucho

    La Alpaca se despide con:

    Familia que bosteza unida…, por lo menos no grita.

    Autor: Anónimo

    Mooogggaaaksrfff

  2. Pingback: Frida Kahlo | Expresando Abstract

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