Mujer y Arte: sociedad limitada

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Existen multitud de ámbitos en los que la búsqueda de la libertad se convierte en la única forma de vida. Únicamente basta con ampliar nuestro campo de visión para darnos cuenta de lo privilegiados que somos. La plena autonomía es algo que carece de realidad y numerosas luchas se han originado en torno a este concepto, siendo muchos los que han acudido a la expresión como puerta de acceso. Sin embargo, incluso en los campos artísticos han existido terribles casos de censura. Es el ejemplo de la compleja relación que siempre ha existido entre la mujer y el Arte, tema del que apenas se ha hablado y con el que queda latente la doble moralidad que nos ha acompañado durante mucho tiempo. Un pequeño mundo exento de libertad en el que la objetividad brilla por su ausencia.

berthe-morisot-dia-verano¿Conocéis muchas artistas? No lo creo. ¿A qué se debe esto? ¿Es que la mujer no es capaz de expresarse artísticamente? Es evidente que sí, pero dotarles de autonomía significaba perder el control sobre ellas. En el entorno artístico la mujer ha desempeñado un rol más parecido al que cumple un objeto, ya que servía como icono representativo de la belleza y parte de las posesiones del hombre. Mediante el acceso a la creación por parte de la mujer, el hombre perdería esa propiedad, ya que el Arte permite traspasar todo tipo de barreras y alcanzar la ansiada libertad a partir del reflejo del mundo interior. Esto es algo que preocupaba enormemente al hombre, por lo que existían numerosas trabas que impedían que las potenciales artistas fuesen admitidas en lugares donde recibir lecciones para adquirir el conocimiento necesario con el que evolucionar en su carrera. Al fin y al cabo, se trataba de impedir que la mujer se percatase gracias al Arte de la posiblidad de tener otro tipo función dentro de la sociedad y con plena potestad para decidir ciertos aspectos de su realidad. Muchas lucharon contra esta sinrazón y practicaron su talento de forma oculta. Lamentablemente, sus obras eran infravaloradas y puestas en el mercado como si hubiesen sido realizadas por hombres. Por todo esto, deseo ensalzar a todas aquellas mujeres que, a pesar de las limitaciones existentes y ser completamente marginadas y rechazadas por el contexto artístico, pudieron abrirse paso y llegar a su objetivo en un ámbito plagado de masculinidad.

Hablar del papel de la mujer creadora durante toda la Historia del Arte podría convertirse en algo tedioso y difícil de digerir. Por ello, os voy a exponer los elementos claves que han condicionado que hoy día apenas existan en los manuales dedicados al Arte referencias sobre mujeres artistas. En primer lugar, es necesario mencionar que formar parte de una determinada clase podía abrir algunas puertas, pero no era garantía de éxito. Era sumamente complicado ser aceptadas por las Academias (lugares dedicados a la formación de artistas) y las que conseguían hacerlo, eran desprovistas de algunos derechos, quedando claramente en desventaja. Siendo subestimadas por el simple hecho de pertenecer al género femenino, no sería hasta el siglo XIX cuando la creación de diferentes asociaciones supone un halo de esperanza. La sociedad parece concienciarse de que la mujer es tan apta como el hombre para expresarse artísticamente aunque los organismos oficiales no piensen lo mismo. Algunas artistas acuden al amparo de talleres privados para recibir lecciones de artistas reputados (no todos los maestros se prestan a ello), mientras que otras se lanzan a la creación de sus propios centros, viendo que era la única forma de salir adelante. La aceptación a nivel institucional va creciendo con el paso de los años y la aparición de movimientos como el Impresionismo es una brisa de aire fresco que empujará a estas artistas a continuar con su lucha. Sin embargo, las restricciones siguen existiendo, siendo los hombres los encargados de dirigir todo el ambiente artístico. Esto supone que sean miradas con lupa y que realmente la apreciación sobre sus obras no sea del todo honesta. Es curioso que la mujer haya sido una temática muy recurrente, pero no haya alcanzado la misma notoriedad a la hora de ser la responsable de transmitir, vista más bien como un objeto que como sujeto.

berthe-morisot-en-el-baile-1875Tras este pequeño recorrido, os expondré el caso de la primera figura a la que haré referencia. La elegida en este primer episodio es Berthe Morisot (Bourges, 1841 – París, 1895), posiblemente la mujer artista que mayor fama y reputación alcanzó en vida. Formó parte junto a pintores de la talla de Monet, Pissarro, Renoir o Degas de un movimiento que cambió por completo los anales de la historia: el Impresionismo, un estilo que rompió con todo lo anterior, llevando a cabo una pintura que se regía por la representación de la realidad tal y como es, que está en constante transformación y que debe ser retratada en su mismo instante. Una corriente que nacería en París como contraposición al academicismo y que hizo acto de presencia en 1874 con una exposición (paralela a la que se celebró en el Salón Oficial de la capital francesa) en la que participaron 39 pintores, los cuales defendían la importancia de la luz y la transparencia. En esta muestra se exhibió la obra de Claude Monet titulada ‘Impression, soleil levant’ (Impresión, sol naciente), nombre que utilizaron los críticos para catalogar el movimiento en tono de burla, ya que no compartían las directrices impresionistas.

Estos artistas rechazaban los ideales anteriores, amparados en el claroscuro y la perspectiva como bienes supremos, mostrando preocupación por la incidencia de la luz en todo lo que nos rodea. Apasionados por la naturaleza, entendían como esencial el hecho de pintar al aire libre para poder así contemplar la verdadera esencia de la misma y poder reflejar de forma adecuada esos efectos lumínicos en sus lienzos.

Un estilo de cuyos orígenes tiene gran parte de culpa nuestra protagonista. No fue un camino sencillo, pero la lucha mereció la pena. Berthe Morisot decidió emprender un viaje con un grupo de primerizos que cambiarían por completo el concepto de expresión artística y que sentaron la base para la confección de numerosas corrientes posteriores. Rechazada por la Academia de Bellas Artes únicamente por su género, se vio obligada a acudir al Museo del Louvre para realizar copias de laBerthe-Morisot-trigales-gennevilliers-1875s magnas obras exhibidas, lugar del que sería rescatada más tarde por Camille Corot. El maestro se quedó prendado al ver las habilidades de la artista y decidió llevarla a su taller, donde aprendería las técnicas paisajísticas que tanta fama le otorgaron. Pero quizás quien más le influyó y le empujó para convertirse en el icono que es hoy día, fue Édouard Manet, quien tras conocer a la pintora sintió una fuerte admiración por ella y la convirtió en su musa particular. Posó para él en innumerables ocasiones y fruto de este contacto conocería a Eugène, el hermano de Manet, con el cual contrajo matrimonio años después. Gracias a los consejos del maestro, Berthe aprendió a pintar al aire libre, premisa básica del movimiento impresionista, y consiguió, con una leve y elegante pincelada, plasmar en sus pinturas su propia intimidad, llegando al espectador la sutileza y la profundidad de la feminidad.

La pintora impresionista daría ejemplo al éxito gracias al estatus social, ya que podemos asegurar que el pertenecer la artista a una familia culta perteneciente a la alta burguesía le abrió muchas puertas. Su delicadeza para representar el desnudo femenino como parte de la naturalidad de la vida, le hizo adquirir gran notoriedad y destacar entre sus coetáneos. Escenas cotidianas que permitían al espectador ser partícipe de esas anécdotas, retratos que contaban historias reales y paisajes plenos de color y sentimiento que transmitían la belleza del día a día. Además, sus postreras obras anuncian el movimiento post-impresionista encabezado por Gauguin, Cézanne y Van Gogh, denotando que pudieron tomar influencias de la ‘dama del Impresionismo’, una mujer siempre interesada por fomentar e impulsar la cultura, apoyando a numerosos intelectuales de diversas disciplinas y logrando así el reconocimiento de los mismos.

Con este primer acercamiento abro la veda de una trilogía acerca de esta simbiosis poco relatada pero cargada de interés. Un asunto que evidencia la falta de ecuanimidad que existe con respecto al género. Numerosos son los obstáculos que ha debido sortear la mujer para tomar su propia iniciativa a lo largo de su vida. Es interesante el reflejo en el mundo del Arte porque se aprecian perfectamente los frutos de la lucha, ya que actualmente quienes llevan las riendas del ambiente artístico son mujeres, algo impensable hace un par de siglos. En próximas fechas completaré este contenido con otros dos casos de personas que lograron a base de constancia el sueño de expresar por medio del Arte.

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3 pensamientos en “Mujer y Arte: sociedad limitada

  1. ¡Un post muy bueno! La verdad que he realizado varios estudios acerca de Mujeres Artistas y me ha gustado bastante. He enlazado tu blog en un post que acabo de escribir sobre una artista, espero que no te importe, si es así hadmelo saber. Saludos

    • Muchas gracias Bea. Le he echado un ojo a tu blog y tiene una pinta magnífica. Es un placer que me menciones. Después de hablar de Berthe Morisot y Camille Claudel, tengo pendiente una entrada sobre Frida Kahlo que a ver si la termino pronto. Saludos

  2. Pingback: Frida Kahlo | Expresando Abstract

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