Tàpies, el meu nexe artístic

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Hay ciertas situaciones que marcan el devenir de las personas. Hechos que provocan una serie de consecuencias. Momentos que, aunque no lo creamos, quedan en nuestra retina y afloran en épocas futuras. Dicen que todo tiene su porqué. ¿Es cierto? No lo sé. El maldito azar tiene gran parte de culpa en todo esto. Juega a su antojo y elabora una serie de planes que originan nuevos senderos con los que nuestro abanico de posibilidades aumenta. Ya decidiremos la opción a elegir. Por ello, creo que los caminos se cruzan porque realmente deseas que así sea.

Así comienza la entrada que llevo tiempo preparando pero que voy a tener que modificar en algunos aspectos. Sabía que podía pasar y no me he equivocado. La persona a la que le voy a dedicar estas humildes palabras ha fallecido recientemente. Hablo de Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012), un genio con el que tuve una curiosa relación hace bastantes años. Incluso compartí algunas palabras con él.

tapies-exposicion-sevillaSevilla, 1992. Corrían buenos momentos para la ciudad. Se celebraba la Exposición Universal, un acontecimiento increíble del que aún guardo emotivos recuerdos. Allá por marzo, Tàpies inauguró en el Pabellón Mudéjar la exposición Celebració de la Mel, acto al que invitaron a mi familia. Yo tenía 6 años y circulaba por la sala como si aquello fuese mío. Me encontraba frente a una obra cuando escuché una voz que requería mi atención: “¿Te gusta dibujar?¿Te gusta el cuadro?”, preguntas a las que respondí de forma afirmativa, ajeno a quienes eran estas personas. De repente, mi hermano gritó mi nombre, por lo que volví la mirada hacia atrás y una nube de flashes me hizo perder la noción de absolutamente todo. No sabía lo que estaba ocurriendo. Permanecí unos segundos inmóvil, atónito ante la muchedumbre. Tras estos compases de desorientación, me acerqué a mi familia y me explicaron. Aquellos hombres que habían tenido una escueta conversación conmigo eran Antoni Tàpies y Manuel Chaves (la persona que da sombra a Andalucía desde el Mulhacén). Al día siguiente, mi padre me trajo el extinto Diario 16, donde una fotografía recogía aquel gran momento.

Pasaron los años y yo dejé de dibujar. No se me daba mal pero perdí el interés. Sin embargo, me pasé al bando de aquellos que admiran las creaciones artísticas y las valoran. Me convertí en Historiador del Arte y Tàpies pasó a ser uno de mis artistas más apreciados. Esas obras informalistas plagadas de simbolismo me han intrigado desde que lo conocí. No le gustaba ser encasillado dentro de ningún movimiento artístico y su pintura matérica abstracta ha tenido siempre su propia identidad. Esas texturas que guardan historias y emanan realidad hacían que sus lienzos alcanzaran cotas insospechadas. Unas obras cargadas de misticisimo y que rechazaban la decadencia en la que estaba sumergida el país en el que habitaba. Su lucha contra la dictadura fue cada vez más latente con el paso de los años y por ello fue un artista poco querido en nuestra nación aunque su reconocimiento internacional obligaba al respeto hacia su persona.

En sus inicios se notaba la influencia surrealista de autores como Paul Klee y Joan Miró, para más tarde conjugar esta tendencia con la informalista, ya que en 1950 conoció la obra de Jean Dubuffet gracias a una estancia en París. Es en estos momentos cuando comienza la verdadera carrera y el estilo propio de este genio. Unas obras mixtas en las que introduce todo tipo de materiales (cartones, cintas de papel, clavos, cuerdas, polvo, etc.), los cuales recicla para que formen parte de sus cuadros (esto hace que se considere a Tàpies como el precursor del Arte Povera). Elementos que dejan a un lado la función que tenían en su origen y se integran en las magníficas creaciones del catalán. De forma progresiva va dando más importancia cada vez a los símbolos  que según él reflejaban su mundo interior. Letras, números, asteriscos, lunas y toda clase de figuras geométricas denotan el gran carácter iconográfico y místico de sus obras. Otra característica del artista era la tristeza de su paleta, utilizando colores terrosos como el marrón, negro, gris, beige u ocre, variedad cromática de la que apenas salía. Podríamos hablar largo y tendido sobre la técnica y la forma de pintar de Antoni Tàpies pero creo que hay escrito bastante sobre él y tampoco voy a aportar nada nuevo. Lo que sí puedo asegurar es que admiro a esta persona. Siempre he sentido predilección por aquellos artistas que a lo largo de la historia se han desmarcado de las doctrinas de la época, que se alejaban del academicismo para realizar creaciones realmente sentidas y sin temor a lo que le pudiese suceder. Artistas que no tenían miedo al rechazo y que preferían ser uno mismo. Estos revolucionarios artísticos son los verdaderos genios. Para mí Tàpies era uno de ellos. Su amplia colección refleja los distintos momentos sociales y políticos en los que ha vivido, una visión del mundo que expresa la trascendencia de cada momento, sin alejarse de la realidad aunque sea considerado como un pintor abstracto. Una persona autodidacta que siempre pintó lo que le vino en gana y que, agraciadamente, alcanzó la notoriedad que se merecía.

Desde aquí le rindo mi más sentido homenaje a este maestro. Todos sabemos que cuando éramos niños nos encantaba eso de salir en algún medio de comunicación y quizás esa experiencia que tuve con él me guió por el camino que hoy sigo. Para finalizar, dejo una frase pronunciada por él que me encanta: “Jo pinto i prou!”.

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9 pensamientos en “Tàpies, el meu nexe artístic

  1. Que bonita historia la que os une y que bonito homenaje 🙂 me gusta mucho como te expresas y has conseguido que sienta curiosidad por conocer más su obra

  2. Muy interesante… ¿Podrías hablar más largo y tendido sobre el simbolismo de sus “signos”? Se habla poco de ello y me parece clave para entender su obra. Gracias

  3. Tápies es uno de los grandes creadores plásticos del sigo veinte. Su obra singular tiene influencias de la pintura americana de los años cincuenta, de Miró, Fautrier, Klee… y del arte y filosofía oriental. Mas, como todo gran creador, tanto en sus obras matéricas como en aquellas en las que usa materiales como el barniz (en la exposición que visito Pablo niño habia muestras de ambas técnicas) logra obras de gran riqueza plástica y de una gran pureza poética. Pablo ya nos habla con gran conocimiento y sensilibilad de una autor que conoce desde su más tierna imnfancia (lo puedo afirmar). Garcias por tu escrito, hijo.

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